El coste energético real de la IA, medido
Con tanto ruido alrededor del impacto energético de la IA, merece la pena mirar los datos de la fuente más rigurosa disponible: la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Según su informe "Energy and AI", el consumo eléctrico global de los centros de datos fue de unos 415 teravatios-hora (TWh) en 2024 —alrededor del 1,5% del consumo eléctrico mundial—, y ha crecido a un ritmo del 12% anual en los últimos cinco años.
La IEA proyecta que ese consumo se duplicará hasta unos 945 TWh en 2030 en su escenario base, lo que representaría algo menos del 3% del consumo eléctrico mundial. El motor de ese crecimiento son los servidores acelerados (los que usan chips especializados para IA), que crecen un 30% anual, frente a un 9% de los servidores convencionales — los servidores de IA concentran casi la mitad de todo el incremento neto de consumo de los centros de datos.
El impacto no es uniforme geográficamente: en Irlanda, los centros de datos ya suponen alrededor del 21% del consumo eléctrico nacional (con previsiones de hasta el 32% en 2026), y en el estado de Virginia (EE. UU.), la cifra ronda el 26%. Son los puntos donde la tensión sobre la red eléctrica ya es palpable, con subidas de tarifas y ampliaciones de infraestructura en marcha.
Sobre el consumo por consulta individual (cuánta energía gasta "una pregunta a un chatbot"), conviene ser prudente: las estimaciones publicadas varían entre 0,3 y 3 vatios-hora según la fuente, una horquilla de un orden de magnitud. Una revisión académica de 258 estudios de consumo energético de centros de datos (Mytton & Ashtine, 2022) encontró defectos metodológicos sistemáticos en gran parte de ellos, casi siempre por falta de transparencia de las propias empresas. La cifra más honesta que podemos dar hoy no es un número exacto por consulta, sino esta: la IA ya consume a escala de un país mediano, crece más rápido que la demanda eléctrica global, y los datos con más rigor disponibles son los agregados (IEA, agencias estatales de energía), no los virales.